domingo, 27 de noviembre de 2011

En Floresta ganó el calor.

El choque entre All Boys y Lanús no fue la excepción en la chatura del medio local; la pelota estuvo más tiempo en el aire; por eso, quedó perfecto el 0-0.

 

   Si hubiera que ponerle un título fílmico a este partido, sería Bostezos en Floresta. Porque tanto All Boys como Lanús volvieron a demostrar, dentro de la alarmante opacidad que domina al fútbol argentino, que la pelota vive más en el aire que en el piso, que los mediocampos cada vez se pueblan más (el visitante lo llenó con Fritzler, Pizarro, Valeri, Pereyra y Regueiro) y que las esperanzas de ver goles se van esfumando con el correr de los minutos. 

  Al principio, parecía que Lanús iba a animarse a que el argumento no se transformara en monótono. A los 30 segundos, Cambiasso le tapó un mano a mano a Díaz, bien habilitado por Pereyra. Después, una volea zurda de Regueiro terminó cerca del travesaño y más tarde, un cabezazo de Izquierdoz, tras una peinada de Goltz a la salida de un córner, casi finaliza en la red. 

  All Boys no quiso quedarse atrás en esa tenue insinuación de ideas. Con más empuje que claridad, aportó remates de Juan Pablo Rodríguez de derecha que pasaron cerca, otros de Torassa que encontraron la contención de Marchesín y frentazos de Matos, uno interceptado por el arquero y otro que culminó en el techo del arco. 
   Los últimos diez minutos del primer tiempo y el segundo capítulo entero estuvieron compuestos de escenas repetidas, actitudes previsibles y el no juego como lugar común.

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