sábado, 26 de noviembre de 2011

Peñarol está complicado.

Las lesiones lo debilitaron sensiblemente, y si pierde a Nocioni verá más complicado su sueño de ser el primer tricampeón de la Liga Nacional.

 

  Nadie puede aventurarse a decir cuál es el futuro deportivo de Andrés Nocioni y menos, claro, si seguirá siendo el caballo que tira del carro de este maltrecho Peñarol, que vive en cuanto a lesiones y bajas uno de sus peores años y que anoche, al cierre de esta edición, afrontaba una prueba crucial frente a Obras Sanitarias, en una semifinal del Súper 8. 

  El gran desafío asumido por Sergio Hernández y sus jugadores es consagrarse como el primer tricampeón en la historia de la Liga Nacional. Un objetivo que antes de la temporada sonó como posibilidad cierta, pues mantuvo el plantel que venía de obtener con contundencia los dos títulos anteriores. Hoy, a la vista de los cambios, la corona parece empezar a tambalear. "Perdimos nuestra identidad. Ahora dependemos más del temple, el talento individual y la jerarquía del grupo", señaló el DT, luego de reconocer que el actual récord del equipo (10-6) en la Liga no es el que esperaba.

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