lunes, 14 de noviembre de 2011

Riquelme quiere estar, pero por ahora no puede.


Román, quien tiene la intención de dar el presente el próximo domingo ante Racing, volvió a entrenarse de forma diferenciada y sigue en duda; si no llega, jugará Chávez en su lugar; Blandi y Roncaglia serán exigidos mañana.

 


  Jugar o no jugar es el dilema que hoy pasa por la cabeza de Juan Román Riquelme. Él quiere estar el próximo domingo cuando Boca se mida con Racing, en un partido clave de cara a la definición del toneo. Pero lo cierto es que el capitán xeneize volvió a entrenarse de forma diferenciada al resto del plantel y su presencia es una gran incógnita.    Riquelme trabajó en el gimnasio y realizó trabajos de kinesiología, luego de haberse sometido a una infiltración en la zona plantar, para anestesiar los dolores de la fascitis que le impidió jugar los últimos tres encuentros.
  Si Riquelme no llega, Cristian Chavez sería el hombre que estará en cancha, avalado por el buen momento que está pasando.
  El técnico Julio Falcioni, quien hoy siguió los entrenamientos físicos del resto del equipo en un marco de buen clima, recién entre miércoles y jueves tendrá claro cuáles de los lesionados podrán volver.
  Darío Cvitanich ya estaba a tono la semana pasada y hoy trabajó con normalidad junto a sus compañeros. En tanto, Facundo Roncaglia y Nicolás Blandi empezaron a ser exigidos para ver en qué estado están.
  Mañana serán probados en fútbol reducido y allí Falcioni comenzará a evaluar si participarán o no de la práctica de fútbol del miércoles, que dará una idea si podrán estar.
  A Diego Rivero, quien se recupera de un desgarro, se lo vio trotar por el campo, y parece tener menos chances que Blandi y Roncaglia.

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