domingo, 27 de noviembre de 2011

River sigue sin poder ganar en El Monumental.

El conjunto de Matías Almeyda tuvo varias chances para llevarse los tres puntos, pero terminó igualando 1-1 con Rosario Central por fallas en la definición e infortunios.


  Con una ráfaga de fútbol, River se desahogó en el momento preciso. Con más decisión que paciencia, alcanzó la igualdad con lo justo frente a un rival de los más exigentes que le proponía el campeonato y ante lo que significa jugar en el Monumental, donde no puede ganar después del peregrinaje por Parque Patricios y el Bajo Flores.
  No sumó tres puntos, es cierto. Al menos con sus argumentos mantiene la confianza, aunque todavía tiene ciertos rasgos por corregir para ser un equipo más confiable. Algo es inobjetable: le cuesta la vuelta a Núñez y contagiarse de la euforia de la gente, que de un lado y del otro, ayer, tuvo un marco de primera división.
   A 13 minutos del final, a River los caminos se le cerraban. Central no lo dejaba entrar en el área, achicar las diferencias con Instituto y, para colmo, Jorge Broun le tapaba todos los intentos. La presión jugaba su papel. Y se traducía en nervios que desembocaban en imprecisiones. Hasta que apareció el nombre del gol en River: Fernando Cavenaghi, que volvió a demostrar -y a demostrarse- que juega en otra dimensión frente al arco y que, cuando sus virtudes aparecen, su nivel es superior.




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