Tras perder con Unión, los directivos finalizaron el vínculo del ahora ex técnico del Ciclón; la decisión se tomó "para descomprimir", adujeron desde el club.
Pateó el césped. Masticó la bronca. Se puso los brazos en jarra y miró a sus dirigidos. Todos, sin excepción, tenían la cabeza baja. Omar Asad, entrenador de San Lorenzo, supo entonces que su futuro en el club pendía de Carlos Abdo, el presidente y, tal vez, el único dirigente que apostaba a la continuidad de su proyecto.
Ya en el vestuario, el entrenador se reunió con la cúpula de la comisión directiva. Ahí, a pocos metros del lugar en el que sus jugadores mascullaban la bronca por la derrota con Unión (la octava en el torneo), Abdo le habló de "ciclo cumplido". El mismo presidente que hace un mes le había pedido que "no hiciera locuras" tras el encuentro contra Atlético de Rafaela entendió que la salida del entrenador era una decisión que debía tomar "para descomprimir", según apuntaron allegados a la comisión directiva. Ni Abdo ni el resto de sus pares de ese cuerpo soportaron ver a San Lorenzo hundido en la promoción.
"Nos vemos mañana [por hoy] a las 10", atinó a decir Asad al ser abordado por la prensa en el trayecto que media entre los vestuarios y el estacionamiento. En su auto lo esperaba su familia. "Sí, sigo, sigo", fue su escueta respuesta ante la consulta sobre su continuidad. A esa altura, ya sabía que su ciclo estaba vencido. Pero no quería renunciar.

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