domingo, 20 de noviembre de 2011

Vélez, ahora escolta de Boca.


El Fortín se impuso, con claridad, sobre el conjunto cordobés, en Córdoba, y alcanzó la línea de Racing y Tigre, los colistas del equipo xeneize.

 

 

  La jerarquía en la mitad de la cancha resultó determinante. El campeón, Vélez, demostró que en ese sector del campo cuenta con futbolistas que generan juego y marcan la diferencia. En Belgrano, en cambio, la población que cumple funciones en el centro del campo está más vinculada a la fricción que a la elaboración. En esa disputa prevaleció el talento individual velezano y así se resolvió el encuentro. 

  Los muchachos de Ricardo Gareca demuestran a cada paso que tienen claro qué quiere y cómo conseguirlo. Por eso, en apenas 30 minutos resolvieron un partido que se presumía complejo. Es que Vélez demostró que puede doblegar la voluntad de su rival de turno con presión y precisión. No cambió el libreto y aun cuando lució igual que siempre, Belgrano no pudo encontrar las fórmulas para frenar al conjunto velezano.
Y golpea con tanta fuerza el conjunto de Liniers que no deja muchas opciones para reaccionar. Primero de la mano de Augusto Fernández construyó la acción que le permitió a Iván Bella, el mejor valor del partido, quebrar la resistencia de Juan Carlos Olave. Es verdad que una serie de rebotes facilitaron la acción del primer tanto, pero todo se produjo por la desesperación de los futbolistas de Belgrano para llegar a cubrir los espacios que se abrieron con la salida rápida rival.
  Después, con la experiencia de Guillermo Franco, demostró Vélez que cuando se propone algo, lo consigue. Es que el delantero sacó un derechazo cruzado y violento que cortó el aire y no le dio tiempo al arquero cordobés de evitar la segunda conquista.
  El equipo de Ricardo Zielinski tuvo apenas un par de minutos de furia en el comienzo del partido. Buscó con la energía aportada por Farré en el medio, intentó generar juego con el Mudo Vázquez y creyó que Silvera y Pereyra podían abrir espacios entre los centrales de Vélez, Domínguez y Ortíz.
  En el segundo tiempo, el conjunto local se sintió obligado a intentar torcer el rumbo del partido. No tuvo mucho juego, pero empujó con energía a Vélez contra el arco de Barovero. Así fue que encontró un rebote Franco Vázquez y sacó un tremendo zurdazo que se acomodó en el ángulo derecho y achicó la distancia. Pero le duró poco a Belgrano la ilusión de igualar, porque nuevamente Vélez apeló a su sabiduría para elaborar acciones asociadas y entre los pibes del club, Canteros, Bella y Rescaldani se encargaron de sellar la victoria del campeón del fútbol argentino.

 

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